Crónica de una #nocheverde en un instituto de Madrid Crónica de una #nocheverde en un instituto de Madrid

Llego a las 23:00 al IES Galileo Galilei de Alcorcón, uno de los institutos de la comunidad de Madrid que están protagonizando encierros. Las alumnas encerradas están viendo una película en el patio. Es La ola, una fábula en la que un profesor demuestra a sus alumnado lo fácil que puede ser caer en las garras de un sistema autoritario.

Fuera hay un par de chicos que hablan con gente de la asamblea popular de Alcorcón, que ha ido a apoyar el encierro. Se van a quedar por la noche unos 10 profesores y 20 alumnos. A los menores de 16 años les han pedido que vayan a dormir a casa y los mayores  tienen autorización de sus padres. Hay una excepción: un chico de 15 años (casi 16, me dice) que pidió expresamente quedarse. Sus padres le apoyaron a él y a sus hermanas de 13 años, que al contrario de lo que mucha gente pueda pensar tienen clarísimo que están allí para protestar por los recortes y que ellas los notan en los desdobles, que ya no tienen. Estos tres hermanos son los primeros en meterse en su saco.

Me pongo a hablar con los profesores, que me cuentan que desde el principio tenian clara la huelga, pero que entienden que además de los tres días que ya han hecho no pueden seguir alargándola, así que decidieron en las asambleas inventar nuevas formas de protesta. Han hablado de ellas en las asambleas de profesores, en las de alumnos y en las que tienen los profesores con las AMPAS. Aquí hubo un 86% de seguimiento el primer día de huelga y en las asambleas están participando unos 25 de 40 docentes que hay en el centro. Cuentan que “teníamos mucha confianza en nuestros chavales, estamos muy orgullosos de ellos”, que los padres les han apoyado en todo y que gracias a las asambleas ahora sí se sienten como una verdadera comunidad educativa. Han creado la Red Verde, una lista de correo para coordinarse en la que participan representantes elegidos por las asambleas.

En este momento comienzan a pasar chicos y chicas con esterillas, van a ponerlas en el suelo de la biblioteca a ver si caben todas allí o tienen que ir al gimnasio. Les pregunto que cómo van a estar en clase y entre risas me dicen que intentarán estar atentos y que seguramente se les haga largo el día, pero que no quieren verse como en Inglaterra, si recortan en educación rompen el futuro del país.

Tablón con información sobre el seguimiento de la huelga.

También los profesores repiten que no están protestando por las horas de trabajo, a pesar de que la manera en que la Comunidad está elaborando sus horarios no es legal (la ROC lo marca de otra manera) ni las formas adecuadas. Por lo que protestan es por el exceso de alumnos por clase, porque no pueden hacer desdobles y porque en este centro sólo hay 5 profesores para todas las extraescolares y las han tenido que disminuir. Me sorprende que no hay pancartas ni carteles, y me dicen que la Conserjería les dijo que tenían que retirarlos, aunque no están seguros de que esa orden sea legal.

Dos alumnos discuten con una profesora sobre la educación privada. Ella dice que no hay que ir a protestar a los centros privados, que quien estudia allí está en su derecho, que lo que hay que pedir es que a las familias no les desgraven en la renta, y que se invierta ese dinero en centros públicos. Les acompañamos a montar los sacos y en los pasillos me encuentro un montón de carteles del día de la mujer trabajadora, de que la igualdad entre géneros debe ser real. Me gusta mucho que no sólo sean las materias de los exámenes de lo que se están empapando.

Me cuentan que la próxima movilización es el 6 de octubre a las 12:00 de Atocha a Sol. La ha convocado el Sindicato de Estudiantes, pero los estudiantes de este IES quieren una manifestación sin banderas. Y que están pensando en hacer una jornada verde, que consistiría en hacer los deberes y estudiar frente al edificio de la Comunidad de Madrid. La marea verde está intentando buscar su identidad, por primera vez sienten que son ellas las que deciden y no los sindicatos. Necesitan singularizarse y representarse a sí mismas y a sus claustros.

Termina la película y empiezan a preparase para ir a la cama, que hoy es una esterilla o colchoneta en el gimnasio. Mañana les espera un duro día de clases y asamblea de alumnos de IES públicos de Alcorcón a las 18:00 (para no perder clases). Son la 3:00 y se meten al gimnasio a intentar descansar. Yo me voy estando segura de que no van a dormir casi nada, pero son personas luchadoras que defienden los derechos de todas y las admiro.

Puedes ver las fotos y leer está crónica tambien en http://madrid.tomalaplaza.net/2011/09/30/cronica-de-una-nocheverde-en-un-instituto-de-madrid/

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