A los afiliados sindicales de CCOO y UGT

Ante la actual situación identificada por muchos agentes sociales como una crisis económica y que, después de los casos de Grecia e Italia, e incluso de España donde ya en su gobierno figuran representantes de los intereses financieros, léase Luis de Guindos, ministro de Economía y ex directivo de Lehman Brothers, o el subsecretario de Presidencia, Jaime Pérez Renovales, ex vicesecretario del Consejo del Banco de Santander, creemos que ya es hora de que los sindicatos mayoritarios Comisiones Obreras y Unión General de Trabajadores se enfrenten de una manera clara y decidida a lo que no es más que un intento de los mercados financieros por hacerse con el poder político y económico de nuestro pais y por desmantelar un sistema democrático al servicio de los ciudadanos, que en el caso de España tanto nos costó.
El alto índice de parados, que ya alcanza la cifra de 4. 599.829, es una bolsa de trabajo barato para nuestros queridos empresarios. ¿Qué trabajador en paro puede oponerse hoy, ante tal situación, a una oferta de empleo cuyo sueldo sea vergonzoso, cuyos derechos no se vulneran por que no existen, y donde la posibilidad de exigir mejoras conlleva la posibilidad de enfrentarse a un nuevo despido? ¿Qué trabajador no necesita hoy cualquier tipo de empleo para hacer frente a los gastos de su familia, a los gastos educativos de sus hijos, al pago de esa manzana podrida que , en época de bonanza, para ellos como siempre, nos dieron a morder los bancos, llamada hipoteca? La aceptación de esta situación significa no ya la desaparición del estado de bienestar, sino la sumisión absoluta de los ciudadanos a los intereses del capital. El ciudadano deja de ser el protagonista político, como debe ser en cualquier democracia real, para convertirse en un esclavo sumiso, frustrado, fácil de manipular, al servicio de cualquier magnate americano que, sin escrúpulos, quiera montar unas Vegas con dinero público.
Es inadmisible que, ante semejante panorama, el secretario general de UGT proponga flexibilidad y contención salarial para que no se destruya empleo cuando en los años anteriores a la llamada “crisis” las empresas, que conseguían suculentos beneficios, mantenían en nuestro pais los sueldos más bajos de Europa, y cuando a dáa de hoy el salario mínimo interprofesional es el más bajo de dicho continente: 641,40 euros, impidiendo con ello que aumente el poder adquisitivo del trabajador y por tanto su capacidad de gasto. Las medidas tomadas por los gobiernos de PSOE- PP no tienen como objetivo resolver los problemas económicos de sus ciudadanos sino como bien han indicado sus representantes políticos su labor primordial es atender las demandas de la Banca y los mercados financieros para así ganar credibilidad. ¿No somos los ciudadanos quienes en una democracia damos credibilidad a nuestros políticos? Aun así el secretario general de UGT, don Cándido Méndez, espera del gobierno del Partido Popular que acredite su voluntad de diálogo.
Como bien dice el secretario de Acción Sindical de Comisiones Obreras, don Ramón Górriz, “el empleo no se genera reduciendo los derechos laborales y los salarios”. Pero lo que no entendemos es que esta misma persona emplace al gobierno, cuyos miembros no son más que los representantes políticos de la Banca y de las grandes empresas, a convocar con urgencia el Diálogo Social Tripartito “para saber a qué atenerse”. ¿Es que todavía los sindicatos mayoritarios, después de recortes y recortes de los derechos laborales sin que ello haya provocado ninguna mejora económica, necesitan que el poder financiero les diga a qué tienen que atenerse? No hay duda que el poder financiero y sus empresas desearían la desaparición de cualquier representación sindical, por ello desearíamos que los sindicatos mayoritarios declarasen su voluntad, en un frente común, de enfrentarse a semejante expolio para así saber también los ciudadanos a qué nos tenemos que atener.
Cuando los representantes de los sindicatos CCOO y UGT negocian, acuerdan, firman, están tomando resoluciones que afectan no sólo a sus afiliados sino a todos los trabajadores de este pais. Por ello es responsabilidad vuestra como afiliados sindicales exigir a vuestros dirigentes una postura firme ante el acoso antidemocrático de los mercados financieros y sus dirigentes empresariales. No podemos ante un enemigo común tan fuerte oponer una contestación fragmentada, recelosa con el de al lado, pactista con el fuerte (el 1%) e insolidaria con el débil (el 99%). Necesitamos una respuesta común, combativa, clara y decidida. De no ser así el ciudadano reducirá la función de los sindicatos a meras asesorías jurídicas sin capacidad ninguna de cambio. Os pedimos vuestra solidaridad con todos los trabajadores, con todos los ciudadanos. Juntos, ni un paso atrás.

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